Bajo
las sombras de un valle muerto
Entre
las cadenas de mi prisión
Andaba
yo
Cual
perdido caminante, cuando de pronto
Un
faro de luz me consumió
Mirada
a lo alto vi en su fulgor
Tus
ojos de amor
Que
tú me concediste.
Amado,
es tu plenitud la que me hace vivir
Tu
sacrificio el que me hace respirar
Y
tu luz la que me da la libertad.

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