abismo del destierro y
hálito de vida (VERSO ALEJANDRINO)
Mientras perdidos flotaron por ahí los pasos
Fúnebre marcha se acercaba a la cueva
Andando torpe dirigió mirada ciega
En tierra áspera y una condena nueva
Y el tonto calor derretía ya sus huesos
Y cerca la mortandad estaba blanquecina
Ya sin empuje casi y bañado en dolor
Ya entrado en vacío, sombra, y delirios
Y la lobreguez ya carcomía sus entrañas
Cercano el sepulcro a la puerta estaba
Y envolvía la soledad como la selva
Era todo desierto, y polvo en marañas
Y fatigado penetró como leve ruido
Ya sin aliento cayó cual todo roca era
Y completo tendido quedó en las tinieblas
Y acechaba más la tormenta desde fuera
Un día dio origen al funesto suceso
Otro día al silencio origen, lamento
Cuando de terrible condición se percató
Pero era otra forma ya, otro momento
Y la noche entonces vagaba solitaria
Y fijo empezó a andar por el relieve
Recordando el pasado, funestos pedazos
Los recónditos hechos y la alzada furia
Y el descanso vio cual pared invisible
Acentuado por la fuerza de su sacrificio
Pero era otro, extraño desconocido
Y cada control echó al abismo estable
Actual envoltura presa de temor y culpa
Su alma arrancó niña en destrozo corto
Y no pudo más, lo envolvió el olvido
Y quedó ahí como estatua sin aliento
Ya sin alma y ya sin algún consentimiento
Ya sin sueño y ya sin querer a pensamiento
Y llegó asaltante y penetrante calor
Poder de Oasis y un bebible hálito
Ya todo ahora era la marchita rabia
En su frágil tierra y en su perdido dolor
Teniendo consigo todo un ímpetu cauto
La necesidad de transparencia asintió
El sabor de su destino lo marcó consigo
Y En sabia prudencia valor, reconoció.