Es
la virtud más útil en la vida social; consiste en aceptar que otras personas
pueden tener opiniones diferentes a la nuestra con respecto a una idea,
situación o problema. La tolerancia es una actitud moral y cívica; y depende de
cada uno de nosotros el retenerla. La tolerancia se encuentra en todos los
ámbitos y ciencias humanas: Religión, Política, Ética, Filosofía, Economía y
demás. Desde tiempos inmemoriales los hombres se percataron de que se
necesitaban entre sí, y establecieron reglas y normas que favorecieran a la
tribu como una unidad.
Se
es tolerante cuando se escucha con atención, pero ante todo; cuando no hay
muestras de enojo por una opinión distinta. Tolerancia no es aguantar ni soportar
humillaciones o atropellos, tolerancia es admitir que frente a una misma
circunstancia o costumbre hay distintas opiniones.
Una
falta de tolerancia conlleva a conflictos innecesarios o rechazos inmerecidos
por no respetar con actitud humilde la opinión contraria de otras personas. La
Tolerancia es vital ya que sin ella no se puede convivir con las demás personas
y la sociedad no progresaría. Entre más exista la tolerancia en un grupo o
comunidad; habrá más cooperación y por consiguiente un mejor bienestar.
Hay
que tener en cuenta que no sólo se debe ser tolerante con nuestros semejantes,
sino también con los seres vivos que nos rodean: no maltratar a los animales es
un gesto amable con la naturaleza, no talar ni cortar los árboles puede
significar un pequeño aporte para el bienestar de las futuras generaciones. La misma Naturaleza muchas veces nos muestra ejemplos vivos de Tolerancia.
Quizás lo único que le falte al mundo sea un poco, tan sólo un poco; de Tolerancia




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