Comienza
a amanecer:
Trepidante
se enciende una chispa,
Ahoga
entonces las tinieblas espesas;
Una
idea, baste, transforma el ser.
Trepidante
vuela la chispa,
Y
en un vaivén contagia al herido.
Halcón
que vuela alto,
Redirigen
al viento sus alas;
Dolor
que muere ante el blancor.
Quema
la luz
Máximo
esplendor.
Herido
hubo una vez mi mundo,
Bajo
la sombra de un gran dolor;
Bella,
vez aquella, desperté a su lado:
Mi
pensamiento renovador.
En
marañas se halló mi engaño,
Pero
llegó, día aquél;
El
despertar del milagro.

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